
Si alguna vez has necesitado traducir un documento, es posible que te haya asaltado la duda de si la traducción debía ser jurada o no. Es normal; en muchos casos ni siquiera el organismo que solicita la traducción sabe realmente qué tipo de traducción precisa. Con esta entrada pretendo darte algunas pistas sobre qué es una traducción jurada y cuándo podrías necesitarla. ¿Te animas a leerla?
¿Qué es una traducción jurada y quién puede realizarla?
Una traducción jurada es aquella que certifica un Traductor Jurado para que tenga validez ante un organismo oficial determinado. En España, los Traductores Jurados son profesionales acreditados por el Ministerio de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación para traducir documentos de un idioma concreto a una de las lenguas oficiales de España y viceversa.
Para obtener el título de Traductor Jurado es necesario superar unos exámenes convocados por la Oficina de Interpretación de Lenguas, aunque hasta el año 2012 también era posible obtenerlo al cursar asignaturas específicas de la Licenciatura en Traducción e Interpretación. Aquí puedes consultar una lista de los Traductores Jurados de España.
¿Cuándo se necesita una traducción jurada?
Como regla general, una traducción jurada debe presentarse en procesos administrativos o judiciales en los que haya que aportar documentos redactados en idiomas no oficiales del organismo en cuestión. Las circunstancias pueden ser muy variadas; por ejemplo, puedes necesitar una traducción jurada si decides mudarte a otro país y quieres hacer valer tus títulos universitarios para poder ejercer allí una determinada profesión, si quieres tramitar un permiso de residencia en otra nación o si quieres casarte en el extranjero. Desde mi experiencia, se suele solicitar la traducción jurada de los siguientes tipos de documentos:
Documentación académica: títulos, certificados de notas, certificados de escolarización…
Documentación personal: certificados de nacimiento, matrimonio o antecedentes penales; documentos nacionales de identidad, pasaportes, libros de familia; certificados médicos; permisos de conducir…
Documentación jurídica: poderes notariales, sentencias de divorcio, testamentos, contratos de alquiler…
Lo cierto es que no hay una categoría única de documentos que deban traducirse de esta forma, sino que se puede exigir una traducción jurada de cualquier tipo de texto. A modo de anécdota, la documentación más extraña que he tenido que traducir de forma jurada fue una conversación por correo electrónico que iba a utilizarse en un proceso judicial.
¿Cómo es una traducción jurada?
No existe ninguna normativa que regule el formato de las traducciones juradas. Antes, la norma habitual era presentar un texto de apariencia notarial, es decir, como texto corrido y con guiones al final de cada línea para que no quedase espacio donde insertar información. Sin embargo, ahora lo más frecuente es emular el formato del documento que ha de traducirse.
Una de las particularidades de este tipo de traducción es que se debe incluir toda la información que aparece en el documento. Suena lógico, ¿verdad? Pero cuando digo toda, es toda. Pongamos, por ejemplo, que me envías tu título de licenciatura para que haga una traducción jurada. El documento que te entregaría estaría lleno de corchetes (esto son corchetes: []) en los que indicaría dónde aparece el logotipo de la universidad, qué información contiene el sello de la facultad, si el título lleva marcas de agua o si las firmas que contiene son legibles o ilegibles. Por eso, a mis clientes siempre les digo que una traducción jurada, más que una traducción, es una descripción del documento. Así no se asustan cuando la reciben.
Además, para que una traducción jurada sea válida, debe cumplir los siguientes requisitos: todas las páginas deben ir selladas y firmadas por el Traductor Jurado; al final se debe incluir una fórmula en la que el Traductor Jurado certifique que la traducción es fiel y exacta; y se debe adjuntar una copia del documento que se ha traducido, que ha de ir fechada y firmada por el Traductor Jurado.
¿Cómo se recibe una traducción jurada?
Puesto que las traducciones juradas llevan la firma y el sello del traductor, se suelen entregar en papel. Sin embargo, cada vez es más frecuente que las administraciones admitan una copia en formato digital con la firma electrónica del Traductor Jurado. Por eso, si alguna vez necesitas una traducción jurada, lo más conveniente es que preguntes directamente al organismo en cuestión en qué formato admiten las traducciones.