
¿Sabes qué te ofrece una traductora profesional (aparte, por supuesto, de una traducción de excelente calidad)?
En la entrada anterior te conté qué pasos sigo cuando un cliente me encarga una traducción; hoy quiero hablarte sobre lo que pasa antes y después del proceso de traducción propiamente dicho. Para ello, voy a hacer dos grandes grupos: servicios preventa y servicios posventa.
Los servicios preventa son aquellos que presto antes de concretar el encargo de traducción; en general, se trata de la comunicación con el cliente, el examen de los documentos y la elaboración de un presupuesto.
Comunicación con el cliente
De repente, te surge la necesidad de traducir un documento, así que me escribes un correo electrónico o me llamas por teléfono, y yo te atiendo encantada. Durante el intercambio de emails o la llamada telefónica me cuentas qué necesitas: ¿qué documentos debes traducir?, ¿será una traducción normal o jurada?, ¿qué combinación lingüística?, ¿qué plazo tienes?, ¿te preocupa algo en especial?, ¿tienes alguna preferencia en cuanto a terminología, método de trabajo u otro aspecto?
Examen de los documentos
Cuando te pongas en contacto conmigo para solicitar una traducción, lo más seguro es que te pida que me envíes los documentos que quieres traducir para que los examine y pueda darte un presupuesto. En este momento, analizo el texto y me fijo específicamente en aspectos como la extensión (¿cuántas palabras?, ¿cuántas páginas?), el formato (¿tendré que convertirlo para poder editar el texto?), la temática (¿tengo recursos suficientes para realizar la traducción garantizando la calidad?), las posibles dificultades (¿la resolución del documento me impide ver con claridad lo que pone en algunas partes?, ¿hay muchas abreviaturas y acrónimos que tendré que investigar?) o los extras que se deben añadir al proceso de traducción (¿tengo que maquetar el texto?).
Elaboración del presupuesto
Ahora sí, ya hemos hablado sobre lo que necesitas y he examinado el texto: ¡puedo ofrecerte un presupuesto a medida para ti! Te enviaré un documento con toda la información sobre tu proyecto (documentos, plazo, precio final, método de pago) y, si lo aceptas, tendré el gusto de comenzar a ayudarte con mis servicios.
¡HORA DE TRADUCIR!
¿Quieres saber qué pasa en esta etapa? Puedes leer la entrada «¿Cómo trabajo?», en la que te explico los pasos que sigo al encargarme de tu proyecto.
Los servicios posventa son aquellos que presto una vez terminada la traducción que me has encargado: envío de las traducciones, atención al cliente y elaboración de la factura.
Envío de las traducciones
La traducción ya está lista, te la haré llegar en el plazo acordado y por la vía que me hayas indicado: la mayoría de las veces será por correo electrónico, pero en otras ocasiones (como en el caso de las traducciones juradas), será necesario enviarlas por correo postal para que las tengas físicamente.
Atención al cliente
Las opiniones de mis clientes son sumamente importantes para mí, porque me ayudan a seguir creciendo y a determinar mis puntos fuertes y los aspectos que debo mejorar. Por tanto, siempre te pediré que me hagas saber si has quedado satisfecho con mi trabajo.
Además, en algunos casos será necesario introducir ciertos cambios en la traducción, atenderé encantada ese tipo de peticiones para que el resultado final de la traducción se ajuste perfectamente a lo que quieres o necesitas. Mi frase estrella es: ¡cliente feliz, traductora feliz!
Elaboración de la factura
Como no solo de buenas reseñas vive esta traductora… Al final del proceso llega la hora de elaborar la factura, que te enviaré junto con las traducciones. ¡Ah! Y también trataré de dejarte una nota de agradecimiento; después de todo, hemos compartido un recorrido interesante.
¿Qué te ha parecido esta entrada? ¿Habías reparado en el trabajo que hay antes de encargar formalmente la traducción y después de terminarla?